Si Gabriel García Márquez hubiera escrito su libro “El amor en los tiempos del cólera” en nuestras épocas, estoy segura que en lugar de llamar a su libro de esa manera lo hubiera llamado “El hombre en los tiempos del plástico” y creo que ni siquiera así, por que estamos tan AMERICANIZADOS que seria “Men in Plastic Times”.
Lo relevante del tema es que no hablaría del amor, ni mucho menos del romance entre dos amantes que duró décadas esperando el momento justo de su culminación. Hablaría definitivamente de lo remisa y austera que es la sociedad actual, hablaría de que en nuestra época todo es imitación o hecho en china.
La belleza femenina se ha encasillado en el prototipo anglosajón y que por lo tanto la mayoría de las mujeres sufre de depresión y baja autoestima por no poder cumplir con el estereotipo de barbie.
La caballerosidad se ha cambiado por músculos bigorexicos alimentados con anabólicos y qué decir de la lucha constante por el espejo y las cremas faciales gracias a la tendencia metrosexual.
Sin mencionar que sigue siendo peligroso comerse una manzana, y no por la serpiente de Adán y Eva como nuestros antepasados bíblicos si no por aquel científico que se ha empeñado en modificar su estructura molecular.
Así es amigos, ahora el amor está a la venta en tiendas de autoservicio y el romance en peligro de extinción como la mayoría de las especies animales amenazadas por el hombre.
Y es que lo más preocupante del caso es que el ser humano en su lucha inalcanzable por conquistar al mundo y convertirlo en una franquicia rentable, no solo ha acabado con la mayoría de los ecosistemas y las diferentes especies herbolarias y animales. Si no también se está esforzando por arrasar por completo por eso que nos diferenciaba de las máquinas, el echo de sentir la sangre corriendo por nuestras venas.
Y es que las empresas más que buscar seres humanos con sentimientos, principios e ideales. Busca el prototipo mecanizado, que produzca más y sienta menos.
Y eso señores, es lo que a su vez esta acabando con la especie humana como la conocíamos para dar paso al “Plastic Men” enajenados con las tiendas, tecnología, modas y tarjetas de crédito.
Que ha cambiado el sueño de los baby boomers de una familia estable y feliz por un iPhone 5 de última generación.
Mientras los avances en ciencia y tecnología avanza a pasos agigantdos, la mayoría de nosotros nos esclavizamos en tener cosas que no necesitamos que son meramente desechables perdiendo el enfoque de las cosas de la vida que realmente importan.
Las farmacias sufren de desabastos de antidepresivos ya que el Valium se ha convertido en la píldora de la felicidad. Y con esto el estrés y la depresión se han convertido en el pan de cada día culminando así con los índices de las tasas más elevadas de suicidios en todos los tiempos de la humanidad.
Así que tenemos al plastic men con cada vez más cosas y tecnología pero mucho más vacío e infeliz que hace 50 años.
Anónimo.